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Electrolitos: qué son, para qué sirven y cuándo realmente los necesitás
Descubrí qué son los electrolitos, qué funciones cumplen en el cuerpo, cuándo se pierden y cómo reponer el balance de forma inteligente.
La palabra “electrolitos” aparece en publicidades de bebidas deportivas, suplementos y hasta aguas embotelladas premium. Pero más allá del marketing, ¿sabés realmente qué hacen en tu cuerpo y cuándo tiene sentido prestarles atención? Este artículo te lo explica con base en lo que dice la evidencia, sin exagerar ni vender humo.
Qué es un electrolito, en términos simples
Un electrolito es un mineral que, al disolverse en agua, adquiere una carga eléctrica —positiva o negativa— y en esa forma puede conducir corriente. Cuando la carga es positiva se llama catión; cuando es negativa, anión. Esta capacidad de conducción no es un detalle menor: es la base de casi toda la actividad eléctrica del cuerpo humano.[^1] [^6]
El cuerpo es, en gran medida, agua. Esa agua se distribuye en dos grandes compartimentos: el líquido intracelular (dentro de las células) y el líquido extracelular (fuera de ellas, incluyendo la sangre y el líquido intersticial). Los electrolitos se distribuyen de manera diferencial entre esos compartimentos y, precisamente por esa distribución, regulan el movimiento del agua de un lado al otro.[^1]
Los principales electrolitos del organismo son:
- Sodio (Na⁺): predomina en el líquido extracelular.
- Potasio (K⁺): predomina dentro de las células.
- Calcio (Ca²⁺): clave para la contracción muscular y la señalización celular.
- Magnesio (Mg²⁺): cofactor de más de 300 enzimas metabólicas.
- Bicarbonato (HCO₃⁻): regulador del pH sanguíneo.
- Cloro (Cl⁻): principal anión extracelular.
- Fósforo (PO₄³⁻): componente estructural de huesos y membranas celulares.
Para qué sirven los electrolitos: las funciones principales
1. Regulación del balance de fluidos
El movimiento de agua entre compartimentos corporales sigue a los electrolitos por ósmosis. Sin un balance adecuado de sodio, potasio y otros iones, las células no pueden mantener su volumen ni su función. Estar bien hidratado no depende solo de cuánta agua tomás, sino de que esa agua esté acompañada de los minerales necesarios para que el cuerpo la retenga donde la necesita.[^3] [^8]
La Harvard T.H. Chan School of Public Health señala que las bebidas con electrolitos están diseñadas específicamente para mejorar la absorción intestinal de agua y reequilibrar los niveles de minerales con mayor rapidez que el agua sola en situaciones de pérdida importante de líquidos.[^8]
2. Transmisión nerviosa y función muscular
Los electrolitos generan los potenciales de acción que permiten que tus nervios transmitan señales y que tus músculos —incluyendo el corazón— se contraigan. El sodio entra a la célula nerviosa para iniciar el impulso; el potasio sale para restaurarla. Sin ese intercambio constante, el sistema nervioso no puede funcionar.[^6] [^7]
El Dr. Borja Bandera, médico especialista en endocrinología y nutrición, lo grafica con claridad: “sin electrolitos, nuestro sistema nervioso y muscular simplemente no pueden hacer su trabajo”.[^1] Esta afirmación está respaldada por la literatura fisiológica clásica recogida en StatPearls del NIH.[^6]
3. Regulación del pH sanguíneo
El bicarbonato actúa como sistema tampón: absorbe el exceso de ácido que genera el metabolismo —especialmente durante el ejercicio intenso— y estabiliza el pH en un rango muy estrecho (entre 7,35 y 7,45). Desviaciones importantes en ese rango comprometen la estructura de proteínas y enzimas, con consecuencias graves.[^1]
4. Producción de energía
El magnesio es cofactor indispensable para la síntesis de ATP (adenosín trifosfato), la principal moneda energética del cuerpo. Sin magnesio, no hay producción eficiente de energía celular.[^1] Además, la bomba sodio-potasio —que consume alrededor del 20–40 % de la energía celular en reposo— es el motor detrás de mantener los gradientes iónicos que hacen posible la vida.
5. Regulación de la presión arterial y el ritmo cardíaco
El sodio y el potasio trabajan en sentidos opuestos sobre la presión arterial. Un exceso de sodio con déficit de potasio —patrón frecuente en dietas basadas en ultraprocesados— se asocia con presión arterial elevada. La American Heart Association destaca que los electrolitos participan en la regulación de la presión, la glucemia, la frecuencia cardíaca y el balance hídrico global.[^9]
Cuándo se pierden electrolitos y hay que prestarles atención
En condiciones normales, una alimentación variada y el consumo de agua adecuado suelen mantener el balance electrolítico sin que tengas que pensar demasiado en ello. Sin embargo, hay situaciones donde las pérdidas se aceleran:
Ejercicio intenso y prolongado
Al sudar, el cuerpo pierde agua y sodio principalmente. La cantidad varía mucho entre personas: la tasa de sudoración, la concentración de sodio en el sudor y la duración del esfuerzo determinan cuánto hay que reponer.[^1]
El Dr. Borja Bandera aclara un punto importante que suele malinterpretarse: no cualquier persona que hace ejercicio necesita bebidas con electrolitos. Las mayores necesidades de sodio adicional aparecen en deportistas que entrenan o compiten en pruebas prolongadas de más de 60 a 90 minutos, con alta tasa de sudoración. En esos casos, el estudio mencionado en su video señala que agregar sodio al agua de rehidratación puede ser relevante —sin que esto implique una recomendación de dosis para el lector, sino un dato fisiológico que conviene evaluar con un profesional.[^1]
Un meta-análisis publicado en Sports Medicine analizó 28 estudios con 68 intervenciones de hidratación y encontró que las bebidas hipotónicas con carbohidratos y electrolitos ofrecen la mayor retención de fluido central durante el ejercicio continuo, superando a las isotónicas, las hipertónicas y al agua sola.[^4] Esto no significa que todos necesiten bebidas deportivas para hacer ejercicio —para sesiones cortas, el agua suele bastar— sino que el tipo de bebida importa cuando las pérdidas son altas.
Una revisión sistemática sobre suplementos en jugadores de fútbol de élite concluyó que las bebidas con carbohidratos y electrolitos pueden usarse como estrategia para alcanzar el consumo de carbohidratos en días de entrenamiento o competencia, pero que usadas de forma aislada no benefician directamente el rendimiento atlético.[^5]
Episodios de diarrea, vómitos o fiebre alta
Estas situaciones provocan pérdidas rápidas de agua y electrolitos. No en vano, la rehidratación oral con sales es una de las intervenciones médicas más documentadas y costo-efectivas de la historia.[^10] Si atravesás un episodio así, lo más importante es reponer líquidos; ante síntomas severos o prolongados, consultá con un médico.
Dietas muy bajas en carbohidratos (cetogénica) o ayuno prolongado
Al reducir drásticamente los carbohidratos, el cuerpo libera glucógeno almacenado en hígado y músculo. Por cada gramo de glucógeno se liberan aproximadamente tres gramos de agua, y con ella, potasio, sodio y magnesio. Esto puede generar la llamada “fatiga keto” en las primeras semanas de adaptación.[^2]
Calor extremo y deshidratación progresiva
La OMS advierte que en ambientes calurosos, la sobrehicidratación con agua pura puede diluir el sodio plasmático, un fenómeno conocido como hiponatremia. Esto refuerza que la hidratación óptima no es solo cuestión de cantidad de líquido, sino de mantener el balance electrolítico.[^10]
Los electrolitos uno por uno: qué hace cada uno y dónde encontrarlos
Sodio
El electrolito más abundante fuera de las células y el principal regulador del volumen de líquido extracelular. El problema habitual en las dietas modernas no es el déficit, sino el exceso: los ultraprocesados y el pan blanco son las principales fuentes. El Dr. Borja Bandera señala que la mayoría de la población sedentaria consume sodio en exceso mientras que suele consumir potasio por debajo de lo óptimo.[^1]
Fuentes alimentarias: sal de mesa, alimentos procesados, sopas, quesos, fiambres.
Potasio
El principal catión intracelular. El NIH (Oficina de Suplementos Dietéticos) destaca que mantener el gradiente sodio-potasio es esencial para la transmisión nerviosa, la contracción muscular y la función renal.[^7] El balance sodio/potasio —no cada uno por separado— es lo que más impacta en la presión arterial a largo plazo.
Fuentes alimentarias: bananas, papas, espinaca, lentejas, aguacate, tomate, yogur.
Magnesio
Actúa como cofactor de más de 300 enzimas y es clave para la síntesis de ATP, la síntesis de proteínas y la liberación de calcio en el músculo. Como se almacena principalmente dentro de las células, medirlo en sangre no siempre refleja el estado real del cuerpo.[^1]
Fuentes alimentarias: frutos secos (almendras, nueces), semillas (zapallo, chía), legumbres, cacao puro, cereales integrales.
Calcio
Fundamental para la contracción muscular, la coagulación y la señalización celular. Su movimiento desde el retículo sarcoplásmico hacia el citoplasma es el disparador de cada contracción muscular.
Fuentes alimentarias: lácteos, sardinas con espinas, tofu, brócoli, vegetales de hoja verde oscura.
Bicarbonato
Regulador del pH sanguíneo por excelencia. Como suplemento, el bicarbonato de sodio ha sido estudiado como ayuda ergogénica en ciertos contextos de rendimiento deportivo —los estudios utilizan dosis específicas como protocolo de investigación, pero cualquier uso en ese sentido requiere orientación profesional.[^1]
La confusión frecuente: ¿alcanza con tomar más agua?
Más agua no equivale automáticamente a mejor hidratación. El Dr. Carlos Jaramillo lo plantea en su canal: “la hidratación de la célula no depende solamente de la cantidad de agua que te tomés”.[^3] Esta afirmación, aunque viene de un canal sin credenciales verificadas en el research pack, está alineada con la fisiología básica y con lo que señalan fuentes de alta autoridad como Harvard y la OMS.
El agua destilada —sin minerales— no conduce electricidad ni activa los mecanismos de transporte celular de la misma manera que el agua con electrolitos. El experimento de conductividad que usa el canal del Dr. Berg como demostración visual [^2] es una simplificación pedagógica útil, aunque hay que tener cuidado con extrapolar directamente ese modelo a la fisiología humana.
Señales de que tu balance electrolítico podría no estar en su mejor momento
Ninguno de los siguientes síntomas confirma por sí solo un desequilibrio electrolítico —pueden deberse a muchas otras causas— pero la evidencia los señala como señales frecuentes a tener en cuenta:[^2] [^6]
- Calambres musculares, especialmente nocturnos
- Fatiga que no mejora con descanso
- Palpitaciones o sensación de latidos irregulares
- Mareos al levantarse rápidamente
- Dolor de cabeza persistente después de hacer ejercicio
- Estreñimiento sin causa dietética clara
- Sed excesiva incluso tomando suficiente agua
Ante cualquiera de estos síntomas de forma persistente, la consulta médica es el paso indicado.
¿Necesitás suplementos de electrolitos?
La respuesta honesta es: depende de tu situación. Para la mayoría de las personas con una dieta que incluye abundantes verduras, frutas y alimentos mínimamente procesados, los requerimientos de electrolitos se cubren sin necesidad de suplementos.
La Harvard T.H. Chan School of Public Health es clara al respecto: las bebidas y suplementos de electrolitos pueden ser útiles cuando hay pérdidas importantes de fluido —vómitos, diarrea prolongada, sudoración intensa en ejercicio extendido— pero no son necesarios para la vida cotidiana de alguien sin esas pérdidas adicionales.[^8]
La American Heart Association refuerza el punto de la moderación: los electrolitos son esenciales, pero el exceso —especialmente de sodio— tiene consecuencias propias.[^9]
Si estás considerando incorporar un suplemento de electrolitos, los criterios más relevantes para discutir con tu profesional de salud son: - Tu nivel de actividad física y cuánto sudás - Tu patrón alimentario habitual - Si tenés alguna condición que afecte la absorción o excreción de minerales
Lo que dice la ciencia vs. lo que dicen algunos canales populares
El Dr. Agustín Landivar (canal con authority score 61, médico) afirma en su video que la falta de electrolitos puede estar detrás de síntomas como ansiedad por comer, obesidad, diabetes y problemas de tiroides, y hace recomendaciones directas a productos específicos de su marca.[^] Estas afirmaciones van bastante más allá de lo que la evidencia científica actual respalda. StatPearls del NIH y las revisiones sistemáticas disponibles documentan el rol de los electrolitos en funciones fisiológicas básicas, pero no existe evidencia robusta que establezca un vínculo causal directo entre deficiencia de electrolitos y condiciones como obesidad o diabetes tipo 2* como relación principal. Ese canal no fue usado como fuente de respaldo en este artículo por ese motivo.
La diferencia entre divulgación bien calibrada y exageración importa: los electrolitos son esenciales, sí, pero no son una cura ni un suplemento universal.
Este contenido es informativo, no constituye consejo médico ni reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué pasa si tomo electrolitos todos los días?
- En personas con alimentación variada y sin pérdidas extraordinarias de líquido, la dieta habitual suele cubrir los requerimientos de electrolitos. Consumirlos en exceso —especialmente sodio— puede sobrecargar los riñones. Si usás suplementos de electrolitos de forma cotidiana, lo más conveniente es consultarlo con un profesional de la salud.
- ¿Cuáles son los síntomas de la falta de electrolitos?
- La evidencia señala fatiga, calambres musculares, mareos, dolor de cabeza, palpitaciones y estreñimiento como señales frecuentes de desequilibrio electrolítico. Sin embargo, estos síntomas son inespecíficos y pueden deberse a otras causas; ante su persistencia, consultá con un médico.
- ¿Los electrolitos sirven solo para deportistas?
- No exclusivamente. Toda persona los necesita para funciones básicas como la contracción muscular, la transmisión nerviosa y la regulación de fluidos. Los deportistas de resistencia tienen mayores pérdidas por sudoración, pero cualquier situación que implique pérdidas importantes de líquido —diarrea, vómitos, calor extremo— puede requerir atención al balance electrolítico.
- ¿El agua sola no alcanza para hidratarse?
- Depende del contexto. Para actividades cotidianas y ejercicio de baja intensidad, el agua suele ser suficiente si la alimentación es equilibrada. En ejercicios prolongados o con mucho calor, la evidencia sugiere que reponer electrolitos —especialmente sodio— junto con el agua mejora la retención de fluidos y la hidratación efectiva.
- ¿En qué alimentos encuentro electrolitos naturalmente?
- El potasio abunda en bananas, espinaca, batata y legumbres. El magnesio se halla en frutos secos, semillas y cacao. El sodio está presente en casi todos los alimentos procesados y en la sal de mesa. El calcio se concentra en lácteos, sardinas y vegetales de hoja verde oscura.
- ¿Las bebidas deportivas con electrolitos son necesarias?
- Para la mayoría de las personas que hacen ejercicio moderado, no son indispensables. Un meta-análisis publicado en Sports Medicine sugiere que las bebidas hipotónicas con carbohidratos y electrolitos ofrecen ventajas de hidratación en ejercicio continuo prolongado, pero su uso en actividades de corta duración tiene evidencia limitada.
- ¿Puedo obtener suficientes electrolitos solo con la dieta?
- En general sí, si la alimentación incluye abundantes verduras, frutas, legumbres y alimentos mínimamente procesados. Las personas con dietas muy restrictivas, alta actividad física o condiciones que aumenten las pérdidas (calor extremo, diarrea) pueden necesitar estrategias adicionales; consultá con un nutricionista.


